Escenas en el tiempo: "Anna Karenina" (I)

"Entretanto, Daría Alexandrovna había consolado al niño. Al oír el ruido que hacía el coche al alejarse, supo que se había ido su esposo y volvió enseguida a su habitación, que era el único refugio contra el tráfago doméstico. En el breve espacio de tiempo que había estado ausente de allí, la inglesa y Filemonovna la habían mareado a preguntas sobre cosas que sólo ella podía resolver. "¿Qué vestidos hay que poner a los niños para salir de paseo?". "¿Hemos de dar leche a los niños?". "¿Hay que buscar otro cocinero?".

"Dejadme en paz!", les había contestado. Y de vuelta a la estancia donde se había desarrollado la conversación con su marido, recordaba las palabras pronunciadas y las actitudes mostradas, retorciéndose las descarnadas manos, de cuyos flacos dedos se salían las sortijas. "Esteban se ha ido!  ¿Ha roto sus relaciones con esa mujer? ¿Va a verla todavía? ¿Por qué no se lo he preguntado? No es posible la reconciliación. Si siguiéramos viviendo juntos, seríamos como extraños el uno para el otro, extraños siempre! Y cuánto le he querido, Dios mío, cuánto le he querido! Y ahora mismo, no le sigo queriendo más que antes?"

En esto entró Filomonovna y la sacó de sus pensamientos:

- Mande, al menos, que  vayan a buscar a mi hermano -dijo la niñera-. Si él no viene a hacer la comida, los niños van a estar, como ayer, sin probar bocado hasta las seis de la tarde.

- Ahora salgo. Dispondré lo que se haya de hacer. ¿Habéis ido ya por leche fresca?

Y Daría Alexandrovna se hundió en las tareas cotidianas y en ellas ahogó por un momento su dolor."

Anna Karenina. León Tolstoi. 
Primera Parte. Capítulo IV.



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